lunes, 19 de marzo de 2012

Black Lola

Sharon Jones tiene algo, tiene mucha fuerza y no tiene complejos. Lo pude comprobar el martes en el Circo Price, donde levantó el ánimo a todos con su espectáculo soul-funk. Más que su increible voz admiro su desparpajo sobre el escenario, porque la voz te viene dada, pero el desparpajo se lo hace uno.

Bajita y regordeta, ha callado la boca a todos aquellos que decían que no daba el perfil para entrar en el negocio de la música y a sus 50 años le llegó la fama. Se nota que se lo cree y que está encantada de subirse a un escenario, tal y como es, capaz de sacar una gran ovación del público mientras hace el baile del pollo. Es imposible no moverse viendo como retuerce las piernas esta mujer mientras se inventa coreografías dignas de una noche de alcohol a las 5 de la mañana. Que homenajeara a Amy Winehouse y Whitney Houston con su particular sentido del humor, también dice mucho de ella.

Solo siendo tu misma y queriendo ser lo que eres, conquistarás al mundo. Como Lola Flores, que era capaz de retrasar una actuación el tiempo que fuera necesario para buscar un pendiente que había perdido. Eso sí, con mucho arte. Si se hubieran conocido creo que Sharon y Lola se hubieran llevado bien, y tal vez tendríamos algun tema flamenco-funk que habría pasado a la historia.




martes, 13 de marzo de 2012

Donde están los Astrolabios

16:37 Maga comenzó a gustarme como casi todos los grupos que me gustan: porque me enamoré de una canción, "Sal y otras historias". Me enamoré de sus primeros golpes de batería y de las historias que no tienen final.

Entonces pensaba que Maga era un grupo más nacido de la fructífera escena indie nacional que se reproduce más rápido que las cucarachas (salvando las distancias). Me derrito por la música aunque no se lo suficiente de ella. Lo mio con la música es como cuando te enamoras a primera vista, y mi historia con Maga es una prueba de ello.

La semana pasada comencé a investigar sobre estos sevillanos porque tenía que cubrir un concierto, y para mi sorpresa debajo de este grupo había más de 10 años de experiencia y muchos discos. Tienen una trilogía Blanco, Rojo y Negro (que, aunque cambien los colores, me recuerda a la trilogía de Krzysztof Kieslowski que tanto le gustaba a mi madre mientras mi hermana y yo nos mofábamos de lo pesadita que se ponía...). Maga lleva mucho tiempo haciendo una música que flirtea con la electrónica y canta metáforas convertidas en letras.

Buceando entre Maga llegué a su tema Astrolabios, que yo he subtitulado como "Los labios que te llevan a las estrellas". La versión de esta canción que más me gusta es la que se incluye en el disco
Blanco sobre Blanco, una versión completamente instrumental de ocho minutos donde los arreglos electrónicos adquieren más protagonismo que en la original.
Blanco sobre Blanco le puso purpurina a mi vida, porque dentro está "Astrolabios" y "Ventanas que te inventas", y también porque tiene una portada y podría tener un apellido. Coincidencias absurdas con las que sonrio mientras imagino que estoy dentro de una película. "Aparece Blanco sobre Blanco, lo miro y sonrio. Fundido a negro y títulos de crédito. Por supuesto, suena Astrolabios"

En su nuevo disco Satie contra Godzilla, Maga deja a un lado la electrónica intimista y apuesta por un sonido más directo y natural con el que acercarse al público. A mi me da pena haber llegado tarde a la magia de Maga. 17:07.

Media hora

00:45 Solo tengo media hora. Pienso demasiadas cosas y escribo demasiadas pocas, el tiempo siempre juega en contra de los inconformistas y los que se pierden jugando por el camino. Pero mi universo se merece al menos media hora, y aunque tal vez así pierda algo de poesía y también de razón, prefiero que la imperfección me mantenga viva con sus aristas y pliegues a que la búsqueda de lo perfecto acabe por asfixiarme. Creo que haré de esta última frase un leit motiv de mi vida. Un día me dí cuenta de que buscando la perfección dejé morir muchos momentos perfectos.

Valentín dice que nunca es tarde para decir adiós. Él es un poco poeta, por eso necesita un blog y por eso también encontró la frase, como muchas otras. Las despedidas nunca llegan tarde, porque siempre hay tiempo para ellas. Despedirse significa querer a alguien, o que al menos te importa, porque no hay nada que te haga sentir más insignificante que la indiferencia, por ejemplo, de un silencio administrativo tras 2o palabras que estuviste pensando teclear durante horas.

No me gustan las despedidas, las corrientes, las de me voy pero sé que volverás, que me perdonen Ana y Chus porque eso solo eran "hasta luegos" y no hacían falta. Las despedidas de verdad son aquellas en las que sabes que la otra persona no se irá nunca, porque siempre estará tan cerca que da miedo pensar el día en que será imposible recordar su olor.
La muerte se hace más llevadera si hubo tiempo para una despedida, al menos para los que se quedan. Lo importante es lo que vivimos pero esa última palabra mantendrá la temperatura de la tristeza o sin ella quedarán helados para siempre unos recuerdos sin final.

Hay un pueblo pequeño donde las campanas tocan demasiado a menudo, donde el cementerio abre 12 horas al día, donde algún día ya no podré encontrar la memoria... sin embargo entre tanto silencio a veces rie un niño, y eso da esperanza. Nunca cambiaré las baldosas ni las cortinas del baño.

Hoy descubrí a Olafur Arnalds y en 6 horas le escuché en directo. La precisión con la que baila esa ráfaga de humo me hipnotiza tanto como la fragilidad con la que se esfuma. Me pase 2 minutos. 01:17.