domingo, 18 de diciembre de 2011

Por la mañana

Hay un momento cuando te despiertas, por la mañana, que es como volver a nacer. Al salir de esa placida placenta de sueños, en unos segundos todo vuelve a reconstruirse: los miedos, las ilusiones, la música...

Al despertar vuelves a estar viva para sonreir mientras oyes pasos tras la puerta o conversaciones intrascendentes bajo las escaleras. Otras veces es mejor darse la vuelta y cerrar fuerte los ojos para volver a enganchar con las pestañas ese sueño que se estaba escribiendo con un mejor final. Hace mucho que al despertar no marco ningún número, también era un bonito buenos días.

Me gusta despertar en una litera y escuchar la ducha y las voces de ellas, cuantas más mejor, y también sentarme en la cama con un cigarro y escribir algo.

Me gusta tardar horas en despertar, cuando las piezas tardan en recomponerse, perdidas y desgastadas por las prisas de la semana. Hay veces que al despertar te falta espacio y vuelves a hacerte la dormida mientras planeas una estrategia de huida o todo lo contrario. También de vez en cuando me gusta que me despierten.

Cuando pensaba demasiado y vinieron los monstruos mi mayor miedo era no volver a despertar, y el segundo volver a despertar junto a ellos. Ahora despierto de muchas maneras, lo importante es que despierto, y solo echo de menos aquellas mañanas que no volverán, cuando tras el gallo sientes la presencia de todos y mientras te revuelves entre las sábanas saboreas ese espacio que parece nunca cambiará. Sin embargo lo que un día sentiste eterno también acaba por esfumarse, y entonces ya solo quedará soñarlo, despierta. Es lo que tiene despertar, cada día.

2 comentarios:

  1. A mi me encanta soñar despierta, asi paso las horas en el curro, y pasa lo q pasa. ;o)
    yu

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  2. Desde hace algún tiempo, es el mejor momento del día. Me encanta la eternidad de ese segundo.

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