domingo, 25 de diciembre de 2011

Simplemente Navidad

Para los que las Navidades no son tan felices: Extremoduro, como no.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Un año

Según el Calendario del Largo Conteo Maya, el 21 de diciembre de 2012 es el fin de esta civilización humana. Hoy es 21 de diciembre de 2011, un año justo antes de este cambio del que tanto se habla últimamente.

Han surgido muchas teorías apocalípticas y sensacionalistas sobre el fin del calendario maya, y poniéndome en lo peor aún le encuentro el punto positivo a eso de tener una fecha exacta del fin, ya que el aviso nos da la posibilidad de decidir que hacer con nuestros últimos días.

En este año yo elijo estar cerca de la gente que quiero y sobre todo de la que me quiere, elijo ser práctica sin dejar de soñar, perder el tiempo conmigo misma y con las letras, creer en mis ideas y trabajar por ellas, no arrepentirme por nada que no haya dicho ni hecho, tener los ojos bien abiertos para descubrir lo especial en las cosas más pequeñas, reutilizar todo lo que pueda, hacer un viaje bonito, escuchar mucha música, no tener prisa, reirme mucho y hacer reir aun más.

Que año tan sencillo, sería el último pero suena perfecto. Sin embargo, el final del diario maya tiene más lecturas que las apocalípticas. Los mayas predijeron miles de años atrás según su lectura de los objetos celestiales: la gente que ha despertado completará la sagrada misión de la “purificación de la Tierra”. Según ellos, el 21 de diciembre de 2012, los seres humanos entrarán en una nueva civilización.

Una visión muy optimista a mi parecer, donde yo identifico a aquellos que han despertado con movimientos como el 15M o los ecologistas y a esa nueva civilización como el fin del capitalismo y su materialismo. Con o sin fin del mundo el año que nos queda pinta muy bien, porque si se cumplen las profecias parece que algo cambiará y si fuera el final hasta entonces lo viviré intensamente, a mi manera y con New Shoes (como los de Paolo Nutini)

Hey, I put some new shoes on,
and suddenly everything is right,
I said, hey, I put some new shoes on and everybody's smiling,
it so inviting,
Oh, short on money,
but long on time,
slowly strolling in the sweet sunshine,
and i'm running late,
and i dont need an excuse,
'cause i'm wearing my brand new shoes.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Por la mañana

Hay un momento cuando te despiertas, por la mañana, que es como volver a nacer. Al salir de esa placida placenta de sueños, en unos segundos todo vuelve a reconstruirse: los miedos, las ilusiones, la música...

Al despertar vuelves a estar viva para sonreir mientras oyes pasos tras la puerta o conversaciones intrascendentes bajo las escaleras. Otras veces es mejor darse la vuelta y cerrar fuerte los ojos para volver a enganchar con las pestañas ese sueño que se estaba escribiendo con un mejor final. Hace mucho que al despertar no marco ningún número, también era un bonito buenos días.

Me gusta despertar en una litera y escuchar la ducha y las voces de ellas, cuantas más mejor, y también sentarme en la cama con un cigarro y escribir algo.

Me gusta tardar horas en despertar, cuando las piezas tardan en recomponerse, perdidas y desgastadas por las prisas de la semana. Hay veces que al despertar te falta espacio y vuelves a hacerte la dormida mientras planeas una estrategia de huida o todo lo contrario. También de vez en cuando me gusta que me despierten.

Cuando pensaba demasiado y vinieron los monstruos mi mayor miedo era no volver a despertar, y el segundo volver a despertar junto a ellos. Ahora despierto de muchas maneras, lo importante es que despierto, y solo echo de menos aquellas mañanas que no volverán, cuando tras el gallo sientes la presencia de todos y mientras te revuelves entre las sábanas saboreas ese espacio que parece nunca cambiará. Sin embargo lo que un día sentiste eterno también acaba por esfumarse, y entonces ya solo quedará soñarlo, despierta. Es lo que tiene despertar, cada día.