De mayor quiero vivir en una calle y no en un portal. Quiero escuchar la música de mi vecino y que alguna vecina fisgue por la ventana cuando entro y cuando salgo.
Las horas que son para no hacer nada quiero pasarlas sentada en una escalera o una silla de plástico, comiendo pipas mientras los niños corren por la calle y de vez en cuando vienen a nosotros para reclamar nuestra atención.
Quiero que llamen a la puerta y detrás halla una sonrisa conocida, y tener tiempo para una charla pausada, sin prisas.
Quiero compartir "ese ratito de estar vivos" con mujeres empoderadas con hambre de aprender y soñar; y con hombres que no cuidan ni protegen, que simplemente que aman.
Quiero viajar mucho y conocer muchas cosas, mucha gente, y así volver a mi calle más humana y más completa.
Quiero que esa calle nunca muera, y que a la tristeza de ver como se va vaciando le siga la alegría de revivirla.
Ha llegado el momento de crear mi propia calle, y el de renacer la que ya tengo, la que me vió crecer y me hizo enamorarme de las calles y de su gente, de esos pequeños momentos que nunca mueren.
Punto y aparte.
Hace 9 años
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