Es peligroso cuando te hablan muy bien de una película, porque hay una alta probabilidad de que te decepcione. Esto es lo que me ocurrió con la recién oscarizada El discurso del rey.
Sin embargo, como la mayoría de las reglas, esta también tiene sus excepciones, por ejemplo In the mood for love, una de las tantas imprescindibles que aún no había visto.
Y copio la frase de María para describirla como "fotografía hecha película". Calmada entre movimientos de cámara sin complejos. Que recorre el tiempo como la vida misma. Donde se escribe. La intimidad. Los vestidos de ella. Los espejos. El desamor convertido en amor. El espacio eterno que evidencia lo efímero del momento que ya nunca volverá.
Y una banda sonora básicamente de sólo dos canciones, tan diferentes, y tan imprescindibles, que no te cansas de escuchar.
Punto y aparte.
Hace 9 años
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