Dame mil besos, y después cien,
Y después de otros mil y otros segundos cien,
Y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
Los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
Y para que nadie sienta envidia
Al saber que entre nosotros hubo tantos besos
Y después de otros mil y otros segundos cien,
Y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
Los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
Y para que nadie sienta envidia
Al saber que entre nosotros hubo tantos besos
(Gayo Valerio Catulo, Italia, 87 a.C. - 57 a.C)
¿Hay algo más universal que el placer de un beso? ¿Tan efímero y eterno a la vez?
¿Hay algo más universal que el placer de un beso? ¿Tan efímero y eterno a la vez?
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