miércoles, 27 de octubre de 2010

Love Song for Myself

Fase 1 de Empoderamiento: a Love Song for myself - y encima bailable! :) -

domingo, 24 de octubre de 2010

Me and my boat

Para limpiar con una sonrisa las consecuencias de una tri-fiesta de cumpleaños en casa no hay nada como encontrar una canción perfecta, que repetir, y repetir, mientras separas cristal de plástico, plástico de cristal, lo que me hace sonreir y lo que me hace bajar, lo que se quedó allí, lo que sigue aquí.

Melisa Laveaux y "su" boat, la sonrisa de Mae y sus sueños, los rotos y los que empiezan a volar. Lau madrugadora y la bandeja del desayuno. Un timbre y un bolso, y una libelula prendida de mi vestido. Las conversaciones que no tuve. Los abrazos, los que fluyeron y los que se han quedado encadenados en mi estómago y hacen que me pesen los brazos. Lo que me perdí. Lo que no escuché y el tiempo que no regalé, porque volaba... Los que se perdieron. Los que no se encontraron. Lo que no encontré. Las sonrisas de las soñadoras. La ilusión. Las miradas perdidas y las que saben donde encontrarse. Las cartas de amor y los pensamientos que flotan sobre sombreros, mientras las barajas entre tus manos. ¿Y si los pensaminentos no fueran transparentes? El silencio de los que no dicen nada. Tanta gente y nada que decir. Tanto tiempo y nada que decir. Los saladitos... que nadie lo sabía pero en ellos había más amor que en toda la habitación junta.

My boat... We'll take it slow or to the tempo of the shadows. Ahora ella dormida tras de mí, donde antes estuvo Mae, llenando my espacio, el de mi vida, y dando un ritmo a todo esto, gracias. Y ruido en el salón, llenando más, al ritmo de sus miradas sin saber que pasará mañana, pero me gusta bailar en la incertidumbre con ella.

Y luego yo, me and my boat... donde se está bien, sólo bien.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Tiempo

El tiempo es un gran incomprendido, a casi nadie le gusta, porque pasa, porque corre, y eso nos da miedo.
Hoy me di cuenta de que a mi sí me gusta, que me gusta sentirlo pasar, lento, casi como una caricia, abrazarlo mientras se escurre entre mis dedos...

El tiempo es el juez más justo y pone todo en su sitio. Solo se olvida con el tiempo y después de más tiempo empezaremos de nuevo.

El tiempo pone a prueba y con su suave soplido va a apartando de tu lado lo que ya ya no debe estar ahí, y sólo lo que creció con raíces sobrevive a su paso.

Sólo el tiempo cura la ceguera y te hará volver a ver, caminando por un tunel donde la luz no está al final sino a cada lado, en cada paso.

El tiempo te hace sabio, te llena de momentos y experiencias, y gracias al tiempo volveremos a tropezar en la misma piedra pero dolerá menos.

El tiempo es un artista que pinta de otro color la forma de ver las cosas.

El tiempo nos quiere sabios, y su mayor prueba es que camina sobre nosotros erosionando lo de fuera pero alimentando lo dentro. Sólo el tiempo hace esencial lo invisible a los ojos y bello sus signos en un rostro.

El tiempo es puro porque es de las pocas cosas que no se pueden comprar.

Me gusta el tiempo porque si lo veo pasar significa que sigo aquí, y significa que aún me queda más tiempo, tal vez sea un segundo tal vez cien mil, pero sea lo que sea será más tiempo.

El tiempo va volando, ya que puede tiene que volar. No le culpemos.

sábado, 16 de octubre de 2010

Be the one

Hay un enfermedad mental no diagnosticada, pero yo ya conozco a más de dos y de tres que la padecen, entre ellos yo. Y no os asustéis que este post no va del HDP (tal vez otro día...), la enfermedad de la que hablo yo la llamaría SCR: Síndrome de la Canción Recurrente. Quienes la padecen cada cierto tiempo se obsesionan con una canción y entonces no pueden parar de escucharla, hasta 20 veces seguidas, dando compulsivamente al Play, y otra, y otra, y otra.

Lo bueno es que los efectos secundarios son muy positivos, y cuando al tiempo esa canción vuelve a sonar, inmediatamente viajas con ella, de la mano, hasta el tiempo y el lugar donde padeciste el síndrome, y puedes volver a sentir todos los colores, todos los sabores, todos los olores de entonces.

"Be the one" fue mi canción recurrente del mi viaje a Hungría, tanto que cada noche, necesitaba como una yonki mi dosis antes de dormir, con mis cascos y mi cigarro, siempre al aire libre: en la terraza de hostal de Budapest, con los pies apoyados en la repisa, observando el tráfico; en la terraza interior de hostel "locura" de Belgrado; apoyada en la barandilla de las escaleras de Szeged ignorando a los grillos por un momento...

Si me aburre todo siempre me quedará mi música, para viajar, para sentir, para soñar... "la música que llevo será mi compañera"...

PD: Me caen fatal los egoístas que solicitan desactivar la inserción :(

domingo, 3 de octubre de 2010

No, no, sin condón

Me caso con El Chojín, porque en el estribillo de Lola dice: "No, no, sin condón".
Y gracias a Pacoti, que fue el que me descubrió esta canción que me hace recuperar la fe en el género masculino. :) ¿O será sólo teoría lo de El Chojin?