Me gusta la frase de John Lennon: "La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes".
Porque a veces al soñar despiertos el resplandor de lo que queremos nos impide ver con nitidez lo que tenemos. Por eso, a veces necesitaríamos un buen oculista que nos gradue, y nos haga unas lentillas donde la distancia focal no se pierda en el infinito, sino que lleven un macro que nos permita enfocar claramente lo que tenemos a corta distancia, delante de nuestras narices.
Yo quiero esas lentillas, y llenar así mi vida de instantaneas con planos detalle, y de fondo un infinito, lleno de secretos y matices, bien puestos, donde deben estar, pero difuminados, de momento... y que iré reservando para el pensamiento mágico.
Sí, si mi vida fuera una película estaría llena de planos detalle, me los imagino perfectamente: de una lata en una plaza, de unos dientes blancos, de una alita de pollo a la que le falta un trozo, de un ojo cerrado que descansa junta a una preciosa pata de gallo, de una costura rodeada de lunares, de una sonrisa justo en el momento en el que empieza a crecer, de esa hoja que aburrida decidió salir a conocer mundo y aterrizó en tu pelo...
Sí, si mi vida fuera fotografía utilizaría mi Polaroid, guardada en un cajón. La cogería con las dos manos, bien fuerte, y daría un paso al frente, para estar aún más cerca. Enfocaría rápido y dispararía, sin pensar, para captarlo ya, en este justo momento...CLICK! Y después, mientras escucho el sonido del papel saliendo, sentir como ese momento se desvanece... mientras el fondo blanco va tomando formas y colores... Formas y colores que nunca volverán, pero que supe ver, que supe enfocar, que supe querer... y que si me fijó bien tienen un fondo interesante... que aún no distingo, pero cuando llegue, allí estaré, con mis lentillas y mi Polaroid.
Punto y aparte.
Hace 9 años