
Que no se enfaden todas mis amigas casadas o casaderas por lo que voy a escribir, pero necesito decir esto.
Y es que cuando llevas una media de tres bodas al año, con sus correspondientes despedidas de soltera y encima tienes una cabecita que no para de dar vueltas, pues se te pasan muchas cosas por la mente.
Se te pasan muchas cosas y además te cuestionas muchas otras. Y no entiendes por qué hay cosas que son así y punto, y nadie se las cuestiona ni por un segundo. Simplemente se hacen porque es lo que hay, porque siempre ha sido así, aunque realmente cueste encontrarles el sentido.
Despedidas de soltera: un gesto de cariño hacia una amiga porque que felices somos todas que has encontrado al hombre de tu vida y te vas a casar con él y ser la mujer más feliz del mundo. Y es aqui, en la misma definición, donde empiezan mis dudas. Porque sí, yo me alegro un monton por ellas, (y no lo digo con ironía, lo digo de corazón), me alegro un montón de que hayan encontrado el amor, y de que las cuiden, y las mimen y las vayan a querer el resto de su vida. Por supuesto que me alegro, y mucho.
Sin embargo, si tuviera que elegir, si tuviera que elegir en qué emplear mi tiempo, (ese que es tan escaso y que nos falta a todos), prefería emplear mi tiempo y mis energías en aquellas OTRAS. En aquellas que se sienten solas, que lloran por las noches (y a veces por las mañanas), las que viven pendientes de un movil, o mejor dicho de un "bip bip". Las que cada día tiran para adelante, las que no las llevan en coche sino que conducen ellas, las que montan sus muebles de Ikea y tratan de empoderarse aunque en el fondo no se lo creen ni ellas.
Sí, a ellas sí, a ellas les haría una fiesta, casi cada día, la fiesta de
"yo, hoy tampoco me caso", y nos iríamos a Berlín, o a un festival, o a dos o tres, o simplemente por las calles de Madrid, o de Toledo, de bar en bar, o de teatro en teatro, sin "boyes" ni disfraces de por medio, porque nuestras risas serán la mejor de las caretas.
Sin embargo, eso a nadie se le ha ocurrido, e incluso muchos lo tacharían de locura, o mucho peor, de estupidez.
Hay veces que no entiendo, pero mirar las cosas de otra manera es posible, y hay otras formas, otras "familias", otras afectos, otras vidas. Estoy convencida de ello.
Felicidades a todas ellas, que vais a ser tan felices, y yo estaré ahi, disfrutándolo con vosotras, a mi manera, porque ya me conocéis. Y felicidades también a mis OTRAS, por ser tan valientes, porque también sois felices, tal vez a ratitos más pequeños, pero también felices. Y tened cuidado, porque cualquier día apareceré en vuestra puerta con mi "careta" para celebrar la fiesta de "yo, hoy tampoco me caso".