En las últimas semanas más de una vez me han hecho pensar sobre si se puede juzgar a una persona simplemente por su imagen, por sus gustos, o lo que sabes de ella sin conocerla a fondo.
Realmente no tengo respuesta, pero si alguien piensa como yo, comparte mi ideología, le gusta lo que a mi me gusta, escucha lo que yo escucho o se interesa por lo que yo me intereso, tendrá más posibilidades de ver el mundo como yo lo veo, o de que me interese su forma de mirarlo, y de sacar de mi ese movimiento afirmativo de cabeza que te sale solo cuando entiendes perfectamente lo que quiere decir el otro.
Simplemente es cuestión de estadística, aunque, por supuesto, esta también se equivoca.
Ella es una chica feliz, ahora sí. Y no le gusta que se lo digan, pero a mi me encanta recordárselo, y hacer mofa de ello, no se por qué, tal vez para que no se le olvide.
A veces el secreto de la felicidad radica en no haberlo sido durante un tiempo, para cuando llegue tu momento, darte cuenta, y disfrutar aún más de lo que tienes o, mejor dicho, de lo que has conseguido.
Por fin es una chica feliz, porque fue valiente, y se enfrentó a sus miedos, sus barreras, sus rutinas... y ser valiente siempre tiene una recompensa, porque dicen que quien no arriega no gana, y ella ha ganado, se lo ha ganado.
Tal vez yo eche de menos a mi psicóloga particular o mi yonki de Facebook, pero ahora tengo un libro interesante más que leer, y flores en el salón, y un proyecto pre-festival, y sé que no es imposible conseguir un huevo duro en un parque empresarial.
Me gusta dormir cerca de una chica feliz. Y también me gusta que no lo fuera durante un tiempo, porque si no ahora no estaríamos aquí, siendo felices.
Llamar al seguro para que te den uno nuevo: 1.5 euros
Llegar al Corte Ingles y ver que el mismo portatil que compraste hace un mes ahora cuesta 1.099 euros: un disgusto
Luchar porque el seguro te pague el MISMO portatil que compraste al MISMO precio: mucho tiempo
Llevarte por fin a casa el MISMO portatil: 200 euros + más tiempo + mucho disgusto
Ponerle una HOJA DE RECLAMACIONES AL JEFE DEL DEPARTAMENTO DE INFORMÁTICA POR SU CARA DE EXTREÑIDO, SU PREPOTENCIA Y ODIAR AL MUNDO EN GENERAL Y A MI FAMILIA EN PARTICULAR: NO TIENE PRECIO!!
(En la hoja de reclamaciones no especificamos que iba dirigida concretamente a ESA CARA DE EXTREÑIDO INFELIZ, nos quedamos con las ganas...)
Me da envida (sana, muy sana, pero envidia) que halla personas que con su trabajo diario saquen adelante cosas importantes, que valen para algo, que pueden cambiar las cosas.
Me dan envidia los que pueden sentirse satisfechos porque sus horas de trabajo tal vez cambien un poquito este mundo, a mejor.
Me dan envidia los que saben que sus 40 horas semanales (o muchas más) no sólo valen para enriquecer un poco más a lo que ya son ricos, los de siempre; que no solo valen para llenar despachos de ego; que no sólo valen para colaborar con aquello que tanto criticaste, para preguntarse: ¿qué hago yo aquí?
Que valen para algo más que para saber con certeza lo que no quieres llegar a ser, y para tener el consuelo de que nunca serás uno de ellos.
Sergio, el becario de sonido de mi curro experto en contraprograma fiestas, :) me ha descubierto que el tío de Kings of Convenience (que por cierto es de Bergen, ciudad en la que he estado y me encantó) tiene otros dos grupos.
Uno de ellos es de The Whitest Boy Alive, igual de optimista pero más bailable, (tal vez a este no llevaría a mis padres... :) )
Aqui dejó el videoclip de una de mis canciones preferidas.
Siempre tengo una buena escusa para no estudiar cuando llego a casa, ya sea una conversación post-cena para arreglar el mundo, o una para arreglar nuestro mundo, o otra para liárnoslo más. Hoy la escusa ha sido ver Crepúsculo, la película.
Mary estaba viendo un documental de La 2 sobre amputados (no se si porque realmente le gustaba o todavía quiere impresionarme en nuestros primeros meses de convivencia, ji!), y cuando la he sugerido sútilmente hacer zapping ya que era la hora de la cena... nos hemos encontrado con la peli. Ella se había leído el libro, y al final me ha enganchado a la peli.
¿Por qué hay cosas que triunfan tanto y enganchan?, nos hemos preguntado. No hemos encontrado respuesta, pero la conclusión que hemos sacado es que si tuviéramos que hacer una sinopsis sería: una de vampiros vegetarianos, donde uno de ellos se enamora de una manera que podríamos comparar como si un humano se enamorara de un filete.
¿Qué nos está pasando para engancharnos a este tipo de cosas? :)
Que pensarán unos chicos de Tres Cantos cuando han terminado su concierto y el público, en la sala, a oscuras y con el escenario vacío, sigue coreando sin parar el final de Saharabbey Road: Lo lololo Loló lolololo.... Lala lalalala Lala lalalala Lá.... Pues que tienen que salir a tocar otra vez Iglus.
Y es que tiene que ser genial que algo que has hecho tú y que seguro que tiene mucho de ellos, sea coreado por tantas personas a la vez y que todas ellas lo sientan por un momento como tú. ¡Menudo trabalenguas que me ha salido!
Tal vez el video parezca aburrido pero en el momento fue genial, y mucho más largo, que nos lo digan a Valenci y a mi, que ya no podíamos más con el Lalala y nos fuimos más para el Lolo, jaja!
Y que Lori Meyers saliera en el concierto, a tocar Valiente, y en el estribillo se les escapara algún "Llamarán, llamarán, llamarán después" de su Alta Fidelidad también fue genial.
Todos los conciertos tienen momentos especiales e irrepetibles, y del de Vetusta Morla del 6 de noviembre yo me quedo con estos dos.
Película de domingo por la tarde mientras como en la cocina con mis padres. No suelo prestarles mucha atención a ese tipo de películas, más que nada miro el televisor para no tener que hablar demasiado, porque dar conversación de resaca nunca ha sido lo mio.
Una rubia americana se ha ido a vivir a Italia huyendo de su pasado, un divorcio o algo asi. Es viernes y sale de casa arregladísima porque ha quedado para ir a pasar dos días con el italiano buenorrisimo que se tiró el fin de semana anterior, y fue maravilloso, y está feliz y enamorada.
Y justo al salir de casa se encuentra a su amiga americana embarazada, que ha venido a verla, por sorpresa, y suben a la casa y la amiga se pone a llorar (no se exactamente por qué, mi madre no para de decirme que coma más, pero me puedo imaginar que algún tio anda por medio...), y entonces la americana divorciada que se ha sentido viva por primera vez después de hace mucho tiempo con su italianao buenorro, le llama y suspende el viaje.
Y las americanas pasean, cogidas del brazo y la embarazada dice:
"No hace falta que te quedes, no quiero estropear tu vida amorosa"
"MI VIDA AMOROSA ERES TÚ", es lo que la otra contesta, y me encanta la frase, y le empiezo a hacer más caso a la peli, hasta el final.
Y es que la americana (que resulta ser escritora) había huido a una casa maravillosa en la Toscana, donde tenía un sueño, hacer una boda y tener una familia. Y al final se da cuenta de que su sueño se ha hecho realidad, que está ahi, solidificado y pesado, pero está ahi, y al final consigue verlo, y quererlo, y eso es lo que importa.
Buscaré como se llama la peli, que no se si será buena, pero sí perfecta para chicas guapas, listas y divertidas, :)
Siguiendo la estela de Anoche, yo también me pongo a buscar besos para proyectar en el cine de Jusi. Tal vez el que he elegido sea muy típico y no de los mejores, pero a mi me gusta... ¿será porque ahora lo que yo quiero es casarme con él? :)
Anita se ha hecho un blog y me ha hecho mucha ilusión. Teniendo en cuenta todo lo que hablo de ella últimamente será la mejor manera para que ese grupo de chicas guapas, listas y divertidas con las que me encanta compartir mi tiempo la conozcan.
Y es que Ana es una de esas personas que me hace ver la vida de otra manera, y al observarla ese miedo al paso del tiempo que tanto le agobia a Jusi :) prácticamente desaparece.
Ya me pasó con Clarise, y ahora con Ana. Y es que ellas, supermujeres con más de 30, saborean la vida a su manera, y se salen de las reglas, y se pierden, y se encuentran, y sonríen, y se asustan, y luchan, y lo tienen claro mientras dudan, y han vivido ya tantas cosas y esperan vivir tantas otras que me encanta escucharlas y sobre todo me encanta que me escuchen, y que me miren bonito.
Ahora que está tan de moda el complejo de Peter Pan y la crisis de los 30, me alegra el tenerlas cerca, porque ellas, sin decir una palabra, me enseñan cada día que los años pasan pero las luces no se apagan.
Casi mejor que no me haya invitado, porque no hubiera podido ir... y entonces hubiera sido peor. El primer día de un mes de trabajo sin compañero ha sido tan infernal como me esperaba. Cuando a las 11 de la noche he pasado por la puerta de casa y Mary me ha dicho "Hola, Papá", me reido inevitablemente, pero casi de desesperación, y me he sentido como esos padres que llegan a casa cuando sus hijos ya están acostados y no han podido disfrutar nada de ellos... ¿así como no nos vamos a sentir solas?
Pues eso, que no hubiera podido ir, pero si hubiera ido... me he estado preguntando todo el día que le hubiera regalado, y no se me ha ocurrido nada lo suficintemente bueno, y me ha dado pena.
Tal vez le raglaría un post para decirle lo maravilloso que es, y que se quiera mucho, sobre todas las cosas, que estar solo es muy dificil, pero que aprenderemos, esta vez separados, y que le hecho mucho de menos. Sí, le regalaría un post que, como dicen muchos, tal vez es mejor que nunca lea.
Me sentía tan agradecida con lo bien que se ha portado mi familia en los últimos meses que por eso decidí que este año mi cumpleaños tenía que ser diferente. Y dándole una vuelta de 180 grados a todos los tópicos y tradiciones me dije: este año, en mi cumpleaños, regalo yo!
Y así, haciendo gala de mi talente friki y mis ideas rarunas decidí comprar 4 entradas para el 1 de noviembre ir al concierto de Kings of Convenience en el Circo Price. Sí, alli fuimos, un grupito peculiar: mis padres, mi tía y yo, subiendo la media de edad entre tanto modernito guapuno, jaja! Era gracioso cuando estábamos en la cola y con sólo mirarnos nos reíamos de lo curioso de la situación. "Muy arriesgado, no Viru?" Me había dicho Rafa cuando le conté mi idea, pero sabía que les gustaría porque la música no tiene edad, ni los lugares, porque me apetecia compartir con ellos los momentos que son tan especiales para mi, porque espero que mis hijos también me hagan partícipes de las ilusiones de su vida cuando ellos sean la mayor de la mía, y me muestren el mundo desde sus ojos, y me ayuden a no estancarme.
Fue arriesgado, tal vez, pero resultó un éxito. Puedo decir que uno de los mejores conciertos en los que he estado, con ese ambiente tan especial que se crea cuando el público está entregado y desde el escenario lo notan y entonces se crea una atmosfera cálida, densa, donde una multitud entera se siente como en casa. Sí, un público entregado, y entre ellos mis padres: él comparándolos con Simon y Garfunkel, ella dando palmas, desacompasadas como siempre, pero felices, y todos juntos pateando en las gradas pidiendo un bis durante 5 minutos seguidos, y mi tia: "A ver si se va a caer esto" jajaja! que risa!
Kings of Convenience de momento pasa a ser uno de mis grupos favoritos en directo, con una música sencilla y clara, que llega directa, un goteo de notas que va despertando el optimismo, que relaja a la vez que incita a mover inevitablemente alguna parte de tu cuerpo, tranquilamente, siguiendo el ritmo. Y ellos, los dos noruegos, írónicos y divertidos, que se metieron al público en el bolsillo desde el primer momento y nos hicieron reir, y hasta nos invitaron a todos a ir luego a la Caracol (esto ya era demasiado para mis padres... ) Ellos, con ese aire friki que cada vez valoro más en las personas, porque me gusta la gente rara, diferente, cada vez más.
Que pena que tuve que dejar la cámara en el ropero: "Están prohibidas", me dijo el de seguridad. Y yo, como soy muy legal, pues le hice caso. Y por supuesto, durante el concierto los flashazos fueron continúos, siempre me pasan esas cosas... Sin embargo pensé en lo que él solía decirme para que no me pusiera triste: "Guárdalo en tu recuerdo, es mucho mejor".
Y asi lo haré, siempre, pero para los que no estuvieron alli, y por si algún día la memoria me falla, siempre quedará el You Tube para disfrutar una y otra vez de la última canción de ese concierto tan fino, (como decía mi tía), con el que empecé a tener 28, y que me arregló un día, y una noche, y tal vez lo haga un año entero.