lunes, 17 de agosto de 2009

¿Se puede uno enamorar de un momento?

¡Que invento eso del Spotify! Tener toda la música que quieras al alcance de tu mano me parece uno de los mejores inventos de la era multimedia. Desde que Pablito me envió la invitación y me lo instalé en el curro me he vuelto completamente adicta al invento.

Sin embargo mi problema "obsesivo-compulsivo-musical" no me deja sacarle todo el partido que debería. Sí, porque cuando encuentro una canción que me gusta, que me hace sentir, que me pone los pelos de punta... entonces soy incapaz de dejar de escucharla, una y otra vez, y hasta cien (y no exagero).

Primero fue con Nudozurdo y sus Mil Espejos, investigando antes del FIB. Luego Bebe y No+llorá (entre otras) porque su nuevo disco está tan en mi momento... y luego Extremoduro, que ha sido todo un descubrimiento, a mi edad!

Para mi que Extremo era principalmente ese "Correcaminos, que viene el Coyote..." o el "Me estoy quitando, leré.." :)
Sin embargo hace poco descubrí el Extremo del Miguel, ese que le hace salir de la conversación y ponerse a cantar, asi de repente, en mitad del Pozo, :)
Ese Extremo que plantó en un examen a modo de poesía y le aprobaron y todo (que gracia me hizo la historia, y ahora lo entiendo todo).

Su nuevo disco me parece todo un ejercicio de buen gusto, más que un disco una historia personal, un momento vital completo, un mirase a si mismo más alla de la rutina de las canciones independientes.

Pero quien se llevó la palma fue Golfa, porque me recordaba a ella, y a ellos... porque su punteo inicial ya me hace estremecerme, y los violines... y su... "su piel, que me corro si me roza su piel, ay ay ay..." :)

Cuando aquella noche a las 3 de la mañana empezaron a tocarla, asi de repente, no pude parar de sonreir, con esa clase de sonrisa que te sale desde el estomago y te inunda por dentro. Los seis, sentados en esa plaza donde pasé tantas horas, que me vio crecer... susurrando juntos, la noche de San Lorenzo. ¿Se puede uno enamorar de un momento? A mi me pasa mucho.

De nuevo la imagen no es para tirar cohetes...

martes, 11 de agosto de 2009

La transformación de los sueños

Los sueños siempre serán sueños, porque ellos nunca se hacen realidad... o por la menos de la misma manera en que los habías imaginado.

Los sueños planean por el aire, traviesos y juguetones, revoloteando cada noche sobre tu almohada, sentados frente a ti en ese ese vagón de metro que te lleva a casa, colgados de tu bolso mientras caminas absorta hacia la parada de autobus o traviesos que aparecen y desaparecen de la pantalla de tu ordenador ese día que no te apetece trabajar.

Sin embargo llega un día en que esos sueños comienzan a solidificarse y van cayendo, cayendo, por su propio peso... y caen, y caen, hasta que tocan el suelo.... y entonces, por una extraña reacción química que los sueños hacen con las moléculas de la dura realidad se transforman. Se transforman y se convierten en otra cosa, en otra cosa que pretende parecerse a nuestros sueños pero que no es lo mismo.

La reacción química tiene muchas variaciones: a veces no se nota mucho la diferencia, sin embargo en otras ocasiones el cambio es tan radical que somos incapaces de reconocer dentro de esa transformación a nuestro pequeño sueño travieso y juguetón. Hay incluso casos de gente que jamás podrá ver en esa realidad que está viviendo el alma de ese sueño inocente que un día tuvo.

Asi que mira a tu alrededor, y busca tus sueños, porque más de uno andará por ahi, solidificado y pesado. Sólo tenemos que aprender a verlos, y lo más dificil, a quererlos tal y como son...

Bueno, y también, en el peor de los casos, a huir de ellos, a resignarnos a no tenerlos... porque también está la opción de que se conviertan en pesadilla como cuando a los gremlies les daban de comer a partir de las 12 de la noche. Y a mi que siempre me había gustado cenar tarde...