martes, 30 de junio de 2009

HONGOS

Hongos es mi corto preferido, y uno de los primeros que vi, por no decir el primero. Yo creo que ni si quiera había empezado a estudiar Comunicación Audiovisual,o como mucho estaría en primero. Simplemente mi hermana y yo éramos adictas a Versión Española (sí, nos gusta el cine español!), cuando lo ponían los martes, y nos grabábamos las pelis en VHS... y un día apareció Hongos.

Desde entonces se convirtió en nuestro corto "de culto", el que obligábamos a ver a todo aquel que pasaba por casa, esos veranos, cuando nuestra terraza se llenaba de gente cada tarde, cada noche. Y recuerdo el trauma cuando nuestro padre lo borró, y como se lo curró Isma para conseguírselo a mi hermana a través de una contacto que tenía en TVE (eso es que las descargas de internet aun no eran el pan de cada día, si hace tiempo, sí).

Con Hongos descubrí Amparanoia y el Walk Away de Ben Harper, repasando los créditos minuciosamente, cruzada de piernas frente al televisor...

Ayer zappeando a la 1 de la mañana me encontré con Piedras, el primer largometraje del director de Hongos. Me apetecía ver una peli y me encontré con Piedras, y fue la peli perfecta, de esas de mujeres, de gente diferente, de mundos interiores, de coincidencias... Aunque pasó sin pena ni gloria por el malquerido panorama del cine español, a mi me gusta, me gustan sus pies, sus zapatos, me gusta lo que dice, me gusta la carta de Nawja al final:

"Los sueños son la excusa para vivir.... deseo, deseo, deseo... deseo con todas mis fuerzas ser feliz, y con esto hacer un poquito felices a los que me rodean. Eso es lo que siempre he querido."

Viendo Piedras me acordé de Hongos, y aquí lo dejo (partido en dos) ahora que los veranos son diferentes, y ya no pasa tanta gente por aqui, y no puedo obligar a nadie a que lo vea... :)




jueves, 25 de junio de 2009

De muros y dobles lecturas

Mi hermana dice que hablo demasiado, y tal vez tenga razón. Es lo que tiene ser demasiado transparente, y aprender a gustarte como eres, sin complejos. Sin embargo a veces esto puede ser un problema, sobre todo cuando esperas que los demás se muestren a ti de la misma manera que tú lo haces.

Hoy la chica de recursos humanos era tan opaca... como un muro que no te deja ver más alla. Sí, una bonita sonrisa y una voz dulce (cada vez me fio menos de esas voces tan dulces), pero aún no entiendo por qué me ha hecho ir hasta allí.

Ser optimista ayuda mucho, porque siempre encuentras un lado bueno a todas las cosas, y eso ayuda mucho, pero no siempre funciona... Porque no hay nada peor que te den una ilusión, pensar que algo es seguro, que está hecho, y entonces perderlo. Eso si que duele.

La útima vez que me ocurrió algo así fue dificil, sólo durante unos días, pero dificil. Entonces tampoco me fiaba, pero decidí dejar de pensar tanto y no escuchar a mi luz... a mi luz, que al final tuvo razón. Ahora no se que pensar, hay algo que no me gusta, no lo veo claro y no se me da bien leer entre lineas... De momento seguiré mis propios consejos y no me adelantaré a los acontecimientos.

En el autobus venía pensándolo, así en silencio, sin MP3 ni nada, mientras una niña me señalaba con el dedo y me hacia una mueca (me encanta que me pasen esas cosas).

Venía pensándolo y de repente mi amiga Virginia me ha llamado.

- ¿Viru, nos tomamos una caña?

Es justo lo que necesitaba. Me encanta que me pasen esas cosas, así, tan improvisadas, sin muros ni dobles lecturas.

El sencillo lio de las luces

María dice que hay gente que tiene luz, y yo también lo creo. Pero dándole vueltas he llegado a la conclusión de que eso no significa que el resto del mundo ande a oscuras.
Hay luces de muchos colores, cortas y largas, luces de emergencia, de neon, alógenas y de bajo consumo, destellos de flash o de bola de discoteca ochentera, velas en penumbra... Todo el mundo tiene su luz particular, lo complicado de la cuestión es verla (y que te la vean).

Sí, es complicado, pero cuando llega el momento es tan sencillo... sólo hace falta una conversación, una sonrisa, una copa, un café, un baile o una mirada... y plof! Se hizo la luz! No hay que hacer nada porque simplemente se ve, se siente.

El problema viene cuando nos empeñamos en ver luces donde no las hay, o mejor dicho, sí las hay, porque estar están ahi, pero no brillan a nuestra manera. Entonces nos deslumbran o nos hacen guiñar mucho los ojos para conseguir ver algo hasta que se nos queda una cara fea, fea, y un alma triste, triste.

A mis 27 años sigo encontrándome luces por el camino, que van surgiendo poco a poco: como en la típica estampa de una gran ciudad que cuando anochece se va iluminado ventana a ventana.

A veces también me empeño, y guiño mucho los ojos, y no veo, y me empeño, y me pierdo en la obviedad... Pero ahora más que nunca sé que tengo que fiarme de mi luz, de lo que ella ve, de cuando no tiene que esforzarse para ser vista.

Porque si tú luz enciende la mia, si tú me ves y yo te veo... plof! Ya está hecho. Así de sencillo.

El video es un poco feo, pero aún no se poner canciones sin video... :)


domingo, 7 de junio de 2009

Las elecciones...

Hoy han sido las elecciones al Parlamento Europeo y al final he votado. Hemos conseguido llegar a tiempo, a las 19:55, pero logramos alcanzar la última meta de un fin de semana maratoniano. Estoy contenta porque he votado lo que quería, sin dejarme influir por lo que pasará o lo que debería ser, dejando a un lado el voto útil o el voto del miedo. Estoy contenta porque simplemente he votado en lo que creo.

Ahora mismo, de fondo, escucho la euforia que llega desde Génova, escucho ese fanático frotarse de manos en lo alto de un balcón, porque para ellos esto es un paso más hacia el poder que tanto ansian. Ay, el poder!
Sin embargo, aunque parezca extraño, no estoy enfadada, ni decepcionada, ni si quiera me dan ganas de vomitar al escuchar ese horroroso "tini tini tinini nini...". Ahora mismo me da igual, según están las cosas, me da tanto igual...

Para mi estas elecciones han sido otra cosa. Han sido la ilusión de ver como mis abuelos, con más de 80 años, preparaban meticulosamente las papeletas, y con su sobre en mano, bien "agarraico", se metían en el coche de su nieta para luchar (en lo que pueden y lo que les dejan) por lo que creen.

Ha sido maravilloso ayudarles a bajar del coche, y observarles cogidos del bracete, caminando a pasitos pequeños, entre torpes e inseguros, hacia la mesa electoral. Eso sí, siempre con su sobre bien "agarraico".

- Abuelo, llevas el DNI?
- No, no lo llevo
- Pues volvemos a por él?
- Que no hace falta!!!
- Seguro?

Yo estaba convencida de que tendríamos que volver a casa, pero no, mi abuelo tenía razón. En la mesa dos caras conocidas y sonrientes nada más vernos llegar ya estaban susurrando los apellidos de mis abuelos mientras los buscaban en una lista.

Mis abuelos, mis dos soles, que a pesar de la debilidad que se ha apoderado de sus cuerpos con el pasar de los años siguen siendo el pilar de todas nuestras ilusiones y momentos de felicidad.

Me siento orgullosa y agradecida de tenerles, de ser su nieta, de que su sobre podría ser el mio y de que a pesar de las generaciones que nos separan seguimos mirando el mundo a traves del mismo cristal.

El peso de la vida no ha podido con su ilusión, con su compromiso, con sus ganas de luchar por un mundo en el que creen. O mejor dicho, de luchar por ese mundo mejor que quieren dejarnos a nosotras.

Las elecciones.... Yo, si tengo que tengo que elegir, elijo ser como mis abuelos cuando sea mayor. Lo demás, me da igual de momento.